Un pueblo que no conoce su historia, corre el riesgo que se la inventen

El Plan de Tuxtepec

A finales de 1875, cuando ya se acercaban las elecciones presidenciales, quedaron bien precisadas las posiciones y las armas de los grupos políticos en su lucha por el poder: 

Los lerdistas aspiraban a reelegir a su jefe empleando el aparato gubernamental para conseguir su propósito.

Los iglesistas, saliendo en defensa de su legalidad, se oponían a la reelección de Lerdo, por considerar ya como un hecho que las elecciones serían fraudulentas

Los porfiristas se oponían también a dicha reelección y se apoyaban en la gran fuerza militar de que disponían. 

Los porfiristas no esperaron a que las elecciones se consumaran e iniciaron una revuelta a principios de 1876 al proclamar el Plan de Tuxtepec, el cual hablaba de sostener la Constitución, depurar la justicia, mejorar la instrucción pública y sanear la administración; proclamaba la No Reelección de Presidente y gobernadores de los estados y desconocia como presidente a Lerdo. Este Plan fue reformado por Díaz en Palo Blanco (21 de marzo de 1876), añadiéndole la declaración de que el Poder Ejecutivo se depositaría en el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (don José María Iglesias), si aceptaba el Plan, y en caso contrario, sería designado el Jefe de las armas, que era don Porfirio Díaz. Con esta modificación, Díaz trataba de atraerse a Iglesias y sus adeptos. 

Así se hallaban las cosas cuando la rebeldía legal del presidente de la suprema corte, Iglesias, vino a reforzar a los porfiristas. Al triunfar Lerdo en las elecciones, Iglesias buscó la adhesión de generales y gobernadores y el apoyo de Díaz con el propósito de asumir la presidencia de la República. Cuando consiguió las indispensables adhesiones, abandonaron la capital y se refugió en Guanajuato, no sin antes dirigir un manifiesto a la nación en que declaraba nula, por fraudulenta, la reelección de Lerdo y se proclamaba presidente de la República. 

La rebelión de Iglesias debilitó al gobierno lerdista, y en la batalla de Tecoac fue derrocado. Poco trabajo costaría al vencedor desembarazarse de su otro contrincante, Iglesias, que se seguía titulando presidente de la República frente a Díaz que ya había asumido el mismo cargo con carácter interino. Hubo negociaciones entre ambos y cuando estas fracasaron, Díaz, al frente de un poderoso ejército se dirigió contra su rival; abandonado Iglesias por casi todos los generales que le habían ofrecido su apoyo, no pudo oponerle ninguna resistencia eficaz y tuvo que huir a Estados Unidos. Así, la etapa de los gobiernos civilistas quedaba cerrada. El poder había vuelto a manos de un caudillo. 

En 1876, Sebastián Escobar se sublevó en Mazatán, contra el gobierno de José Pantaleón Domínguez, quien ya se había convertido en dictador. Secundó el Plan de Tuxtepec que proclamó Porfirio Díaz y el 27 de Julio tomó Tapachula, el 20 de enero de 1877 se apoderó de Tuxtla y el 31 de este mes de San Cristóbal (capital del estado). Para estas fechas, el Gral. Don Porfirio Díaz había asumido la Presidencia de la República, por lo que nombró a Sebastián Escobar como Gobernador y Comandante Militar del Estado de Chiapas. Después fue elegido como Gobernador Constitucional para el período 1877- 1880. 




tapachula@soconusco.com
Copyright
© 2000 SOCONUSCO.COM