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EL SOCONUSCO Y LA REVOLUCÍON
MEXICANA
(1914-1920)
os inicios de la Revolución en Chiapas se
manifestaron como un enfrentamiento entre dos grupos rivales en pugna por
el poder en el estado; el grupo conservador de San Cristóbal de las Casas
que querían ver regresar la sede de los poderes estatales a esta ciudad y
los liberales de Tuxtla Gutiérrez al cual pertenecía el gobernador
porfirista Emilio Rabasa, autor del traslado de la capital a Tuxtla
Gutiérrez, el ser maderista en estas circunstancias, era mas que nada,
buscar el apoyo del centro para ganar la contienda local.
Mientras tanto en El Soconusco, los
finqueros norteamericanos se quejaban de que al contacto con las ideas
revolucionarias, cuadrillas enteras de mozos abandonaban las fincas y se
registraban problemas laborales y reclamos.
El régimen de Madero no trajo
consigo cambios políticos y de fondo en la región:
“El gobierno del señor Madero no logro
ningún cambio en lo que se relaciona con la administración y en la forma
política, pues continuaron los adiosos jefes políticos que eran unos
verdaderos caciques, arbitrarios en su forma de actuar, y como eran
allegados del gobernador eran absolutos”
En efecto Madero termino apoyando a los
Tuxtlecos reprimiendo la rebelión de los chamulas que estaban dirigidos
por el líder Jacinto Pérez el pajarito y este manipulado por los coletos,
contra los Tuxtlecos.
Sin embargo la situación de El
Soconusco era bastante tranquila para que entonces los hermanos Madero,
quisieran comprar la compañía Zacualpa Rubber Plantation al empresario
ingles Harrison pero la operación no se concreto pues los Madero no le
llegaron al precio que pedía el ingles.
Durante el gobierno de Victoriano
Huerta, el gobernador de Chiapas fue primero un porfirista, instalado con
la complacencia de Rabasa, Gordillo León. Posteriormente por decisión de
Huerta Chiapas estuvo gobernada por el General Bernardo Palafox y su
Secretario General era el licenciado Miguel González.
El Jefe político del Soconusco era
Fernando Braun, rico ganadero y hermano de Enrique Braun, uno de los
mayores cafetaleros de la región. Existía en ese entonces en Tapachula un
club liberal denominado Juan Álvarez cuyos afiliados habían apoyado el
Partido Antirreeleccionista de Madero y gozaban de una buena reputación
en Tapachula, uno de los miembros Antonio Bado, denuncio ante Braun la
existencia de un complot para revelarse contra el gobierno de Huerta y
dinamitar la jefatura política del Soconusco. Seria detenidos el albañil
Ignacio Granados, el herrero Ángel Díaz, el fotógrafo Pedro Hernández,
Federico Coronado, el mercillero Silviano Gatica y Cipriano Velásquez
después de que se encontraron pedazos de tubos que supuestamente les
servirían para fabricar bombas, lo cual no se comprobó nunca.
En efecto, por órdenes del
Secretario de Guerra Aureliano Blanquet, los inculpados fueron fusilados
por la espalda, y sus cuerpos rociados con gasolina e incinerados.
En septiembre de 1914, llego a
Chiapas el joven General Jesús Agustín Castro uno de los
constitucionalistas mas radicales, nombrado por Venustiano Carranza
gobernador y comandante militar del estado, para imponer los ideales de la
revolución. En octubre decreto la ley de obreros y liberación de Mozos, la
cual ordenaba la liberación de la servidumbre por las deudas, el
establecimiento del salario mínimo que debía ser pagado en afectivo, la
jornada laboral de 10 horas, anulaba las deudas vigentes de los peones,
prohibía las tiendas de raya, los castigos corporales y el empleo de
menores de edad. Obligaba a los finqueros a permitir el libre uso de los
bosques y de las aguas para los mozos y proporcionarles viviendas dignas,
atención medica escuelas y el pago de los accidentes de trabajo.
La ley tuvo en el estado de Chiapas
el efecto de una bomba: los finqueros de los valles centrales secundados
por los de los altos se sublevaron, encabezados por Tiburcio Fernández
Ruiz y Alberto Pineda, respectivamente los peones de las fincas siguieron
a sus amos a la guerra contra la Revolución. El Movimiento se veía
favorecido por la rapacidad y la brutalidad de los carrancistas que se
dedicaban al saqueo y al pillaje.
Castro nombra secretario general al
teniente coronel José C Rangel, un tipo malo autoritario y abusivo, ya que
era el, el que manejaba el estado. Permitiendo que los comandantes
militares de los departamentos y los subalternos que estaban en los
municipios cometieran toda clase de robos, abusos y tropelías en contra de
la población civil asesinando a personas buenas y honorables, con lo que
provocarían que la revolución de Chiapas apoyara a Francisco Villa.
Este movimiento de contrarrevolución que se decía villista con el afán de
oponerse a Carranza, es conocido como la rebelión de los mapaches.
Este movimiento tendría sus
repercusiones en Soconusco: allí la rebelión seria apoyada por el
presidente de Guatemala, país donde se habían refugiado parte de los
finqueros estatales.
“La mayor parte de los finqueros junto con sus
familias emigraron a Guatemala donde llegó un representante de Villa para
organizar la contrarrevolución en Chiapas, poniéndose al mando Teofilo
Castillo Corzo y consiguiendo el apoyo del presidente de Guatemala,
Estrada Cabrera, quien le suministro armas y parque por influencia del
Licenciado Flavio Guillen, ex gobernador de Chiapas quien era muy amigo
del presidente guatemalteco.”
Castillo Corzo el desorejador de Chamulas
pelearía en la Sierra Madre y Comitán. En el Soconusco, los mapaches
serian rápidamente derrotados, al contrario del resto del estado donde
quedaron invictos en al campo de batalla gracias a la guerra de
guerrillas que libraron contra las tropas de Carranza.
En la ciudad de Tapachula los
abusos del comandante carrancista Fiorello de lipi que autorizaba toda
clase de atropellos contra las familias de esta ciudad una de ellas fue la
familia Castrejon por ser de filiación revolucionaria, los acontecimientos
nos llevaría al fusilamiento del anciano Ventura Vela, lo que llevaría al
levantamiento de varios Tapachultecos en armas entre los cuales estaban el
señor Ángel Maria Pérez los Peralta y demás lideres del movimiento con
menos de 2,000 hombres cuya corta campaña terminaría en Huixtla donde son
vencidos y fusilados.
Otro intento de levantamiento
ocurre cuando Francisco Pino, al mando de 80 de hombres trató de capturar
Unión Juárez pero fue rápidamente derrotado y expulsado a Guatemala
después de estos focos de insurgencia controlados por los
constitucionalistas el Soconusco permaneció en paz y productivo a los
intereses de los constitucionalistas.
En ningún otro lado los constitucionalistas
serian tan indulgentes como en la región de Soconusco. En consecuencia la
zona se mantuvo tranquila y en paz durante casi toda la revolución esto en
buena medida para no afectar la producción de café. Que estaba en manos de
finqueros extranjeros y eran ajenos a la contienda por el poder en México,
los finqueros alemanes buscaron el apoyo del gobierno de carranza por
medio de su ministro Von Eckardt, para poder seguir con la explotación del
café y su exportación y para ello necesitaban el ferrocarril que estaba en
poder de las fuerzas carrancistas, a Carranza le interesaba una alianza
con Alemania para contrarrestar el poder de los Estados Unidos.
El cultivo del café no constituía
un botín para los soldados carrancistas ya que era una mercancía mas
difícil de vender, también es importante mencionar que los finqueros
fueron victimas de abusos por parte de los carrancistas pues estos los
obligaban a pagar contribuciones forzosas, y además los robaban.
Estos casos de abuso fueron
turnados a una comisión para averiguar los abusos y indemnizar a las
victimas: Guillermo Kahle, dueño de la finca Germania se quejo de haber
tenido que pagar 5,000 pesos al general carrancista Ruiz, Adolfo Geisemann
dueño de las fincas El Retiro, Santa Fe, Chinince, Argovia, fueron
ocupadas por un capitán carrancista que repartió las tierras a los mozos
por lo que Giesemann exigía una indemnización de 229,000 pesos las fincas
les fueron devueltas.
Cuando se aplica La Ley de Obreros
causo sin embargo dolores de cabeza a los finqueros del Soconusco. Pues
esta Ley obligaba a los patrones a pagar a sus peones el 50% del pago de
su trabajo debiendo depositar el resto en un banco designado para este
propósito y donde los trabajadores podían cobrar el dinero una vez
terminada la cosecha. Eso era una manera de hacerlos ahorrar forzosamente
pero también de retenerlos en las fincas hasta el término de la cosecha.
Los peones no estuvieron de acuerdo
y amenazaron con abandonar las fincas si no se les pagaba todo el salario
al finalizar la cosecha, los finqueros cedieron ante los peones pero
serian condenados a respetar las multas por no respetar la ley, pero con
la intervención del cónsul alemán el dinero de las multas les fue
devuelto.
A diferencia de la Sierra Madre y
el Norte del estado, los peones del Soconusco no desertaron masivamente de
las fincas a raíz de la publicación del la Ley. El problema de los
finqueros era más bien asegurarse la mano de obra ya que el sistema de
adelantos había sido prohibido. Cuando la Ley de obreros fue proclamada,
en octubre de 1914, la cosecha estaba iniciada en la región, por lo que
los finqueros no tuvieron mayores problemas en levantarla.
Los problemas para los finqueros
empezarían al año siguiente porque no había manera de enganchar a los
trabajadores. Un factor que se pensaba seria de gran ayuda para los
finqueros alemanes seria el de disponer de Maíz en abundancia que
compraron en Estados Unidos debido a una escasez de alimentos en el estado
y que eso atraería a los peones a las fincas. Sin embargo el gobierno
estatal decreto la prohibición de concentrar a los peones en sus lugares
de origen y llevarlos a las fincas por lo que fue necesaria otra
intervención del cónsul alemán ante Carranza para que gracias a su
mediación, se les permitiera de nuevo a los finqueros dar adelantos,
concentrar a los peones y llevarlos a las fincas.
En 1916 la situación laboral se
compuso en el Soconusco el nuevo gobernador, Villanueva autorizo el
enganche de peones indígenas de los Altos, por lo que la mano de obra para
el cultivo en ese año fue abundante. En 1919 los finqueros se
comprometieron a pagar 25 centavos por cada 100 Kg. de café producido, a
cambio de la promesa gubernamental de otorgar facilidades y ayuda para el
reclutamiento de los trabajadores para las fincas.
La alianza de los finqueros
alemanes que dominaban la zona del Soconusco con Venustiano Carranza, fue
durante la revolución la región mas tranquila del estado de Chiapas.
“nosotros veníamos buscando Tapachula, sabíamos
que aquí la zona cafetalera era la salvación de todos los hombres que
quisieran buscarse la vida, aquí se encontraba aunque sea para comer. Vine
en 1919.”
Sin embargo, la semilla de las
nuevas ideas, en cuanto al trato de los mozos, quedó sembrada por el
ejercito carrancista que dominó la región esos años, aunque la ley de
mozos no se aplico. Esta semilla llegara a madurar durante la década
siguiente.
BIBLIOGRAFIA
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costera de Soconusco a través de su historia. H. congreso del estado.
Chiapas 1957.
García de León Antonio. Resistencia y Utopía
memorial de agravios y crónica de revueltas y profecías acaecidas en la
provincia de Chiapas durante los últimos quinientos años de su historia.
Ed. Era. México. 1999.
Ponce Jiménez Patricia. Palabra viva del
Soconusco, Ed. SEP-CIESAS, México. 1985
Rebora Hipólito. Memorias de un Chiapaneco,
Ed. Katun, México. 1982
Renard Maria Cristina. El Soconusco una
economía cafetalera. Ed. Universidad Autónoma Chapingo. México. 1993.
Lic. Víctor Manuel
Martínez Sumuano Historiador
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