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EL
CACAO GLORIA Y DESDICHA DEL
SOCONUSCO COLONIAL
as tierras de Soconusco
son inmejorables para el cultivo del cacao, pues se reproduce
prodigiosamente en toda su extensión. El árbol que produce la almendra de
donde se confecciona la famosa bebida y golosina llamada chocolate,
degustado por ricos y pobres en todos los continentes, es de color plomizo
oscuro.
En sus viajes por
Chiapa y Soconusco el fraile dominico fray Alonso Ponce habla del cacao
que se coge en la Nueva España y corre por toda ella; el cacao es una
fruta como almendras sin cáscara, más corta y más ancha y no tan
puntiaguda ni tan delgada, o se puede decir que tiene la proporción y
hechura de los piñones con cáscara, pero mucho más gruesa y de color entre
colorado y negro; los árboles que llevan esta fruta son a manera de los
naranjos, tienen la hoja como la del laurel, aunque más ancha y que tira
un poco a del naranjo; en su tronco desde el mesmo suelo y en lo grueso de
las ramas echan unas mazorcas larguillas y redondas con unas puntas al
cabo, y dentro déstas debajo de una corteza, estan los granos que llaman
cacao.
Cogenlas en su tiempo y
quiebranlas y sacada la fruta ponenla a curar al sol. Es el árbol del
cacao muy delicado, de suerte que no le ha de dar el sol a lo menos de
lleno ni le ha de faltar agua para que dure mucho y lleve mucha fruta,
aunque en Yucatán se da sin agua, en hoyas y lugares húmedos y umbríos,
pero esto es poco y de poco fruto, por esta razón tienen los indios sus
cacauatales donde hay agua con que regarlos, y cuando los plantan
entreplantan también ciertos árboles que se hacen muy altos y les hacen
sombra, a los cuales llaman madres de cacao. Hay en aquello de Xoconusco y
en lo de Xuchitepec y en otras provincias de lo de Guatemala, dos cosechas
de cacao en cada año; la una es entre pascua y pascua, y ésta es la más
gruesa y principal; la otra y menos principal es por nuestro padre San
Francisco. Cuando acude bien hay árbol que lleva pasadas de cien mazorcas,
las cuales son muy vistosas.
Y cada una de las medianas tiene veintiocho y a
treinta granos. Este cacao sirve de moneda menuda en toda la Nueva España,
como en Castilla la de cobre; comprandose con el cacao todas la cosas que
con el dinero se comprarian vale en lo de Guatemala una carga de cacao que
contiene veinticuatro mil granos, treinta reales de a cuatro, y llevado a
la Nueva España, a la Puebla de los Angeles, a la Tlaxcalla y México, se
vende cuando más barato a cincuenta reales de a cuatro. Hay indios que si
guardaran y tuvieran maña fueran muy ricos, por las huertas y cosechas que
tienen desta fruta, pero españoles que tratan en ella hay muchos dellos
muy prosperos; llevanla a la Nueva España, a lo de México en harrias por
tierra y en envios por el Mar del Sur, y en esta granjería hallan grandes
intereses y ganancias y a trueque deste cacao les llevan a los indios, a
sus pueblos, a sus pueblos y casas, la ropa y las demás cosas que han de
menester. Demás de ser moneda el cacao se come tostado como si fuesen
garbanzos tostados, y es asi muy sabroso; hacen del muchas diferencias de
bebidas muy buenas, unas de ellas se beben frías y otras calientes y entre
estas hay una muy usada que llaman chocolate, hecha del cacao sobredicho
molido y de miel y agua caliente, con lo cual echan otras mezclas y
materiales de cosas calientes, es esta bebida muy medicinal y saludable.
Antes de la conquista
el cacao era utilizado como un medio de cambio por los aztecas como ya lo
diría en su crónica el fraile viajero Alonso Ponce los Aztecas se
aprovisionaban de el en Tabasco, Chiapas y Soconusco El Códice Mendocino
muestra un tributo de cuatrocientas cargas provenientes de Soconusco, de
un total de novecientos ochenta aportados por el resto de las otras áreas
que rendían culto a los aztecas. El uso que se le daba al cacao era
variado: la bebida era reservada para la nobleza y los guerreros; su fruto
se utilizaba como medio de cambio; en la cultura maya el cacao tuvo un
significado de ritual y también se consideraban sus propiedades
medicinales.
Cuando los conquistadores llegaron a Soconusco
encontraron una prospera región dedicada al cultivo del cacao y al darse
cuenta del valor comercial que le otorgaban los indígenas al producto, se
apoderaron del producto para monopolizarlo, obtuvieron el cacao de dos
maneras; por medio del tributo y por el comercio de este mismo.
La carta de relación que el oidor de la audiencia de Guatemala envió al
rey Felipe II el 8 de marzo de 1576, explica como se tasaba el cacao en
las provincias de este distrito.
En los lugares do hubiere cacao,
allende y con la orden dicha cerca del contar los tributarios y personas y
demás granjerías y necesario contar las milpas de cacao para que según las
haciendas se reparta el tributo que debieran y pudieren dar: porque en los
lugares gruesos del dicho cacao serian gran prolijidad contar los pies de
árboles, que no se podría hacer sin mucha costa y tiempo, hacia yo que los
dichos indios nombrados ante alguna que yo le señalaba contasen quince,
veinte o treinta mil pies de todas suertes, chicas, grandes y más mayores,
para que llegando a contar la casa de cualquier indio que tuviese milpas
comparasen los que tenían, alguna o algunas de las contadas, lo cual hacen
con facilidad y hay poco de engaño en esta forma de contarlas,… también
hacia poner la edad de los árboles, por tener atención al tiempo de
repartir el tributo,… y repartía el tributo como me parecía se debía
hacer, lo cual juntando y sumando era la tasación y tributo que los tales
indios daban a sus encomenderos.
La enorme fama que
alcanzaría el producto y la misma gobernación de Soconusco haría que el
Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra, en recompensa por sus servicios
dados a la corona española solicito al Rey de España la gobernación de
Soconusco con lo que le haría merced.
Las principales
regiones cacaoteras durante la preconquista y los tiempos coloniales
serian el Soconusco y Zapotitlan, el cacao se limitaría al consumo nativo
durante los primeros años de la colonia ya que los conquistadores tuvieron
muchos prejuicios para consumirla e incluso la llamaron comida de puercos
e indios a todo lo que tuviera cacao y no era de hombres. En un principio
pareció que esta industria la conquista la hubiera cambiado muy poco, las
fuentes de aprovisionamiento y los principales centros de consumo serian
los mismos. Tabasco, Colima y sobre todo Soconusco siguieron surtiendo de
cacao a sus nuevos amos, los que a pesar de alterar radicalmente la
estructura de los pagos de tributo en muy poco alteraron la naturaleza de
los artículos a tributar, antes de la primera mitad del siglo, antes de la
primera mitad del siglo XVI, desde el comienzo de la dominación hispana,
todo el complejo de costumbres, tradiciones y rituos iba a sufrir cambios
continuos y radicales.
Los
españoles cristianos se preocuparon muy poco de la posición especial y
aristocrática ocupada por el cacao como articulo alimenticio, pero
percibieron inmediatamente sus posibilidades económicas. Como resultado en
muy pocos años la generalidad de la población indígena estaba consumiendo
grandes cantidades de aquella poción que anteriormente había sido
considerada mística y reservada para la clase alta
Para 1545
no obstante, los estragos de las enfermedades habían diezmado a los
productores de cacao, aun más que los consumidores y las poblaciones de
las tierras cacaoteras se aproximaban rápidamente en extinción. Soconusco
la más grande provincia cacaotera sufrió un descenso en su población
tributaria de 30,000 o más al momento del impacto, a 1600, en las décadas
de 1560 y 1570. Se hicieron esfuerzos desesperados por reclutar mano de
obra fresca, pero los nuevos trabajadores moría tan rápidamente como los
nativos, grandes plantaciones de delicados arbustos cacaoteros fueron
abandonados y se pudrieron. Algunas veces la cosecha no se pudo levantar
en su totalidad.
A pesar de las
denuncias de la época el trabajo en los cacaotales no parece haber sido
muy duro, comparado con el trabajo en los obrajes de de azúcar siempre y
cuando hubiera un numero adecuado de trabajadores lo que no era frecuente.
En realidad se requerían grandes cantidades de trabajadores pues el cacao
del Soconusco era muy delicado y los arbustos necesitaban la atención de
trabajadores calificados ya que el menor viento frió o helada era
suficiente para matar la fruta. Tambien era de poca ayuda la luz directa
de los rayos del sol, por lo que debían sembrarse árboles más altos para
hacer sombra.
Otro aspecto a destacar era que a
los tamemes indígenas se les exigía un esfuerzo muy grande por llevar las
cargas de cacao desde la costa del pacifico al valle central de México y
otro lados. Sin embargo, las tareas descritas anteriormente y que se
realizaban en las plantaciones cacaoteras no hubieran sido muy pesadas a
pesar de que debían de realizarse continuamente, si se hubiera contado con
un abastecimiento adecuado de mano de obra y un cierto numero de
individuos experimentados y habilidosos. La explotación fue causada por la
falta de mano de obra y no por la naturaleza del trabajo en si.
Los
conquistadores españoles encontraron en el Soconusco una industria
cacaotera floreciente, por lo que muy inteligentemente no intervinieron en
el patrón básico indígena del cultivo del cacao. Les pedían únicamente
extender sus cultivos durante la primera mitad del siglo XVI cuando la
industria no se encontraba en un decaimiento evidente, los españoles
aparentemente no intentaron adueñarse de las plantaciones. Ya que el
producto se podía adquirir fácilmente en la recolección de tributo y en el
comercio que estos mantenían con los indígenas subyugados.
Los
gobernadores de Soconusco encargados de recoger el tributo para la corono
y otro funcionarios reales, estos contaban de una amplia autonomía de la
Nueva España, la capitanía de Guatemala y la misma corono por su lejanía.
Desde siempre estos gobernadores se dedicaron a
actividades ilícitas para enriquecerse y no hubo mayor riqueza en ese
tiempo que comerciar con el cacao ilegalmente con los indígenas pues les
vendía vino y alcohol a cambio de cacao, exigiendo diversas clases de
obsequios y demandando tributos excesivos que no eran enviados a la
corona, trabajando en conveniencia con comerciantes españoles y mestizos y
se repartían las ganancias entro funcionario reales y comerciantes.
El centro
de comercio era Huehuetlan capital de la gobernación de Soconusco y esta
era el único núcleo español en Soconusco, hasta avanzado el siglo XVII.
Durante el siglo XVI y la mayor parte del XVII fue una población poco
estable. El gobierno real de la provincia residía ahí pero muchos de sus
habitantes estaban solo de paso, Huehuetlan a pesar de haber sido fundada
muy al principio, en 1524 por Pedro de Alvarado nunca obtuvo el titulo de
ciudad, villa, durante los siglos XVI y XVII debido a su población
mercantil móvil.
Aquí el tributo era recolectado,
almacenado y después vendido a los comerciantes. También los comerciantes
recolectaban y pesaban el cacao adquirido directamente de los indígenas.
Huehuetlan era de hecho un punto de reunión desde donde el cacao era
enviado a los Mercados de Nueva España. Las plantaciones de cacao sufren
con el paso del tiempo un deterioro y envejecimiento graduales. Dada la
ausencia de plagas de langostas, vientos o inundaciones parece que no se
produjo ningún decaimiento de la producción en muchos años. La severa
reducción demográfica de la población indígena de Soconusco y Zapotitlan.
En las primeras dos décadas después de la conquista (1524-1544). Parecen
haber afectado poco la industria. Aun en su mercado principal la ciudad de
México el precio permaneció bastante estable.
Supuestamente la población sobreviviente en los primeros años de 1540 era
lo suficientemente numerosa para hacer producir las plantaciones, sin un
esfuerzo notable.
BIBLIOGRAFIA
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de Ciudad Real. Viajes de Fray Alonso Ponce por tierras de Chiapas siglo
XVI. Coneculta, Chiapas México 1999.
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Trabajo Obligatorio Indígena en Chiapas siglo XVI, UNAM. México. 1990.
Diego García Palacio.
Carta de relación a Felipe II sobre la provincia de Guatemala 1576, Edit.
UNAM. 1983.
Murdo Macleod. Historia
Socioeconómica de la América Central Española 1520-1720. Ed. Piedra santa.
Guatemala. 1980
Lic.
Victor Manuel Martinez Sumuano. Historiador
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