Un pueblo que no conoce su historia, corre el riesgo que se la inventen

Antecedentes históricos

La historia de Chiapas y El Soconusco se encuentran ligadas, desde siempre, a México, pues estas regiones fueron colonizadas por corrientes migratorias provenientes del Norte que dejaron huella de su presencia en el Estado: Al Sur en Izapa, Huehuetán, Acacoyagua, y Tonalá y, por la parte norte Palenque, Toniná y Bonampak, entre otros.

Según la cronología Maya, hace más de 3 mil años llegaron a Chiapas y El Soconusco, procedentes del Norte, los primeros pobladores con el caudillo Balun Votán, y fundaron Nachán (Palenque), en su ruta hacia el sur alcanzaron la región de Soconusco y fundaron Huehuetán, posiblemente con el nombre de Mam, continuaron hacia Yucatán y posteriormente hacia Centroamérica en donde fundaron Utatlán y Capantl. La primera en el Quiché, Guatemala, y la segunda en Honduras en la actual zona arqueológica de Copán.

Al arribo de los primeros españoles a la región de Soconusco, al mando del capitán conquistador Pedro de Alvarado, Bernal Díaz del Castillo calculó que Soconusco podría estar habitado por al menos 15 mil personas, otros historiadores sostienen que podrían haber sido 75 mil, haciendo notar que la capital de la villa de Soconusco, era la mejor población en 1524, y en ella se alojaron. Entre autoridades, comerciantes y particulares alcanzaban el número de 200.

Los principales pueblos eran Acacoyagua, Acapetahua, Ayutla, Cacaluta, Copulco, Cuilco (viejo), Chiltepec, Escuintla, Güelotzingo, Guepetahua, Güegüetán, Giiista, Mapaztepeque, Matzapetláhuac, Mazatán, Metapa, Nahuatlán, Ozolocoalco, Pixixiapa, Tlacoaloya, Tepegüis, Tyanguistán, Tizapa, Tonalá, Tusta, Tuzantán, Xoconusco, Xoconusquillo, Zapapulco, Zapaluta. Muchos de ellos fueron despoblándose a partir de entonces hasta desaparecer. Fray Juan de Pineda nos habla de un número mayor de pueblos. Decía que en la Provincia de Soconusco habían 40 pueblos y muchas estancias en donde se cultivaban ají, frijoles, frutas, géneros de consumo local y cacao, que vendían en Guatemala, Tlaxcala, Tepeaca, Huejotzingo, Cholula, Puebla, Michoacán y otros lugares.

La historia de Soconusco se inician con fechas precisas a partir del siglo XV, pues en 1486 los Aztecas conquistan estas tierras y prosiguen su marcha hasta Nicaragua, pasando por Guatemala. Sin embargo, la conquista más antigua sufrida por el reino de Soconusco, que hasta entonces llevaban una vida independiente, la llevó a cabo los Olmecas (Ulmecas), que al atacar a los soconuscas los vencieron en sangrientos combates, hasta someterlos y posesionarse de su territorio. Después les fueron impuestos fuertes tributos consistentes en un considerable número de mujeres doncellas, para servirse de ellas, casando algunas con sus hombres; cien gallinas diarias; dos niños de cada pueblo para esclavos o destinarlos al sacrificio. Esta opresión, que no sólo los convertía en esclavos sino que los hacía perder su tranquilidad y hasta a sus hijos e intereses, hizo pensar a los soconuscas que su vida no podía tener ningún sentido en sus propias tierras, a riesgo de perder la vida a flechazos por la más leve demostración de protesta contra sus opresores.

Por estas causas y teniendo sus consejeros, que eran sacerdotes representados por los hombres más viejos y nobles, sometieron a consulta esta situación. Los dioses les aconsejaron emigrar hacia tierras desconocidas, emprendiendo la marcha por la noche acompañados de sus hijos y llevando sólo una carga ligera. Debían enfrentar dos peligros: ser descubiertos por sus opresores y atacados durante la huida y viajar a tierras lejanas y desconocidas. Después de muchas dudas se aceptó el plan. Todos los pueblos a la vez y al momento acordado emprendieron la marcha sin ser descubiertos.

La caminata fue larga y penosa, al grado de morirse en el camino uno de los sacerdotes, lo que les desconcertó, pero sin detenerse llegaron a Quehtemallan, primero y cien leguas más adelante a Nicaragua, en donde falleció otro sacerdote. Decidiendo ahí establecerse. Con esta emigración se despobló la nación soconusca.

El resto de los habitantes que no pudieron acompañar a su tribu continuaron soportando la opresión de sus conquistadores. La fecha de conquista y convivencia de los Olmecas en el suelo de los soconuscas data de más de dos mil años, según cálculos de los historiadores, y a ellos se deben las grandes ciudades, cuyas señales han quedado marcadas en lo que son hoy las zonas arqueológicas.

Posteriormente a la Olmeca, sin precisar cuántos siglos después, siguió la invasión y conquista por parte de los Toltecas, que según se sabe, era una tribu errante, acostumbrados a incursionar por doquier en son de conquista; llegando al país de los soconuscas al mando de su cacique Nimanquiché, quien después de sojuzgar a los habitantes de estas tierras dividió la nación en dos partes, entregando a un hermano suyo el señorío de los mames, que comprendía la parte alta de Xoconochco. Y siendo de suponer que esta vez los soconusca no hayan opuesto mayor resistencia a sus conquistadores, por la división y guerras que sostenían entre sí y con otras naciones; sirviendo más bien esta invasión para unirlos.

Es así, como habiéndose posesionado de estas tierras los nuevos conquistadores no tardaron en emprender guerras con los países vecinos y aún los lejanos, tomando como aliados a los propios soconuscas, que también eran belicosos. Entre los sucesos de mayor importancia tenemos que tomaron parte en el ataque que el rey de Atitlán emprendió contra el de El Quiché, en Centroamérica. Más tarde auxiliaron al rey Zutugil en la guerra que le declaró a Utatlán; y en la misma forma se comprometieron en acciones bélicas extrañas a sus intereses; actitud que les trajo como consecuencia venganzas en su contra. Pues enardecido entonces Balún Canán, que reinaba El Quiché, les mandó un numeroso ejército para hostilizarlos en sus propios dominios. De la misma manera, el rey de Utatlán les declaró la guerra por el deseo de venganza y de dominio, librándose con este motivo una ruda batalla en tierra soconusca, que duró dos días, quedando los campos cubiertos de cadáveres y resultando derrotados los toltecas soconuscas, viéndose obligados a abandonar sus pueblos y refugiarse en las partes altas para evitar su exterminio.

Sobre la llegada de los Toltecas a Soconusco, el historiador indígena Fernando de Alva, Ixtlixóchitl, escribió: “que después de la ruina en México de la monarquía y nación tolteca, los restos de la tribu emigraron al Sur, acaudillados por Se Acatl Quetzalcoatl, invadiendo y estableciéndose en tierras del litoral del Pacífico, conquistando más tarde Chiapas y Yucatán...”Los Aztecas eran una tribu imperialista como ninguna otra y al conquistar Soconusco, al igual que con otros países, cambiaron los nombres primitivos de los pueblos, para borrar su anterior origen, pero respetaron la etimología. A Huehuetán, que debió llamarse originalmente “Mam”, que significa “viejo, anciano o abuelo”, lo renombraron como Huehuetlán, donde “Huehue” significa igual “viejo, anciano, abuelo” y “Tlán” abundancia.

Al volver los guerreros conquistadores a la capital del imperio Azteca llevaron entre sus filas miles de prisioneros que, unidos a los de otros países y demás tribus de México, capturados en las guerras declaradas por Ahuizotl, se les sacrificó en honor a Huitzilopochtli, Dios de la Guerra, en una orgía de sangre en el año 7 ácatl (1487), para festejar el estreno del gran teocalli que empezó el rey Tizoc y terminó de construir Ahuizotl.

El tributo de los soconuscas consistía en ropa de algodón; cuatro mil manojos de plumas de pájaros finos, de varios colores y clases; ciento sesenta pájaros vivos de la mejor calidad; cuarenta pieles de tigre; y doscientos sacos de cacao.

Al ocupar el trono el emperador Moctecuhzoma II, en 1502, y siguiendo la tradición guerrera y de dominio, dispuso el envío de un nuevo ejército a Soconusco, cuya reconquista se llevó a cabo tres años después de asumir el nuevo monarca el poder, en 1505, en que como la anterior, libró batallas que asolaron estos confines.



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