El Acompañante

Godofredo Rodríguez

Hoy decidí venir a fin de explicar algunos asuntos y evitar malos entendidos. No es cosa mía ¿saben? Es el jefe allá arriba que salió con este drama de las aclaraciones.

     Resulta que yo venía a la Tierra, ustedes saben, el Unigénito, el Cordero..., y todo ese rollo de la salvación. Remember Juan dos dieciséis.

     Yo venía con otro carnal, porque el Hijo del Hombre, no podía ser menos. El Padre me mandó solo pero decidí traer un acompañante, un valet, o como ustedes quieran. Los dos bajamos y ya saben: estrellas, magos, el Ave María, todo el escenario preparado.

     Por el camino, el chavo aquel me venía explicando... Era mi secretario particular, para que me entiendan.

     Mi acompañante me reveló cómo iba a estar el bisnes. De pronto me cayó el veinte: la cruz, los judíos, la tarde del calvario... ¡No, qué fastidio! Y siempre hay cosas más interesantes allá arriba, las relaciones celestiales, los ángeles, arcángeles, y toda la pléyade...

     —¿Sabes qué, Jesucristo? —le dije entonces—,  mejor lánzate tú solo, a’i te encargo.

     Y me regresé... Mientras aquél volaba hacia la tierra.



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